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martes, 3 de enero de 2012

LA PROBLEMÁTICA DE LA DOCENCIA Y LA INVESTIGACIÓN

Una visión desde la Escuela Universitaria de Educación Física

Autores:

Profesor Rubén Suárez

TITULAR Cátedra de NATACION Esc. Univ. De Educación Física Universidad Nacional de Tucumán. Titular Cátedras de Natación y Atletismo Instituto Norte Argentino

Profesor en Educación Física

Entrenador Nacional de Natación

Entrenador Nacional de Atletismo

Investigador Categoría III.

Director del Proyecto ”Evaluación de la eficiencia deportiva ”. 1995-2002.

rubensuarez@arnet.com.ar

Profesora Ana Mirkin

J.T.P. Cátedra de NATACION Esc. Univ. De Educación Física Universidad Nacional de Tucumán.

Auxiliar del Proyecto ”Evaluación de la eficiencia deportiva ”. 1995-2002.

Investigador Categoría V.

mirkina10@hotmail.com

Prof. : LUIS E. ALLIER

Prof. Tiular cátedra de Hockey EUDEF

Entrenador Nacional de Natación

Entrenador Nacional de Atletismo

Investigador Categoría IV

luisallier@hotmail.com

Si consideramos a la universidad como la unidad de la diversidad de los saberes, vemos que esta pluralidad incluida en una institución es la que posibilita la articulación de los saberes. Hay aquí dos cuestiones: pluralidad y articulación. Es necesario que haya pluralidad de saberes en una institución, que una carrera de formación de grado tenga multidisciplinariedad, pero también consideramos que deben tener una orientación, según la carrera, donde aquellas asignaturas y/o cátedras consideradas vertebrales, se vean apuntaladas por aquellas que otorgan conocimientos accesorios o complementarios.

En Educación Física, como en otras carreras de grado, se encuentran materias centrales y otras de apoyatura que brindan fundamentos que servirán para interpretar los procesos que suceden en la realización de un movimiento.

Una acción puede realizarse simplemente por placer, donde cuenta solamente la satisfacción lúdica, pero si este responde a una técnica determinada, con un fin de rendimiento estético o cuantitativo, precisará de un análisis más exhaustivo y exigente dirigido a la disminución del grado de error y el aprovechamiento de las capacidades propias de la condición humana. Esto permite, por ejemplo, un enfoque desde la biomecánica, la fisiología, la física, la medicina, etc.

Esta definición de objetivos nos lleva naturalmente a considerar la articulación de manera vertical y horizontal, pues si bien los saberes tienen un grado creciente de complejidad, también deben tener su interrelación y transferencia a fin de evitar la superposición de contenidos y permitir a su vez el desarrollo del pensamiento de manera crítica e integradora. Esto sería una manera de superar la concepción de las cátedras como compartimentos.

La articulación horizontal no se logra completamente ya que hay diferentes asignaturas que se ocupan de contenidos similares. Sin embargo lo que más nos preocupa es la posibilidad de que queden contenidos sin desarrollar suponiendo que serán analizadas por otra cátedra.

Son estos algunos aspectos considerados negativos de la constitución de las cátedras, por eso nace el modelo de departamentalización y el modelo modular a modo de brindar soluciones a los inconvenientes detectados en este sistema.

La articulación vertical ya debe manifestarse desde el plan de estudios, tanto desde la distribución de las asignaturas en cada año, como así también las correlatividades.

Si hacemos un poco de memoria podemos recordar que la Universidad intentó hacer una articulación entre las diferentes unidades académicas implementando el dictado en los cursos de ingreso las mismas materias para diferentes carreras, tal es el caso por ejemplo de la Biología para los aspirantes a ingresar en Educación Física, Medicina, Odontología, Ciencias Naturales, Bioquímica, o bien Matemáticas para los ingresantes a Física, Ciencias Económicas, Ingeniería, Arquitectura y otras.

Si consideramos a la universidad como la unidad de la diversidad de los saberes, vemos que esta pluralidad incluida en una institución es la que posibilita la articulación de los saberes. Hay aquí dos cuestiones: pluralidad y articulación. Es necesario que haya pluralidad de saberes en una institución, que una carrera de formación de grado tenga multidisciplinariedad, pero también consideramos que deben tener una orientación, según la carrera, donde aquellas asignaturas y/o cátedras consideradas vertebrales, se vean apuntaladas por aquellas que otorgan conocimientos accesorios o complementarios.

En Educación Física, como en otras carreras de grado, se encuentran materias centrales y otras de apoyatura que brindan fundamentos que servirán para interpretar los procesos que suceden en la realización de un movimiento.

Una acción puede realizarse simplemente por placer, donde cuenta solamente la satisfacción lúdica, pero si este responde a una técnica determinada, con un fin de rendimiento estético o cuantitativo, precisará de un análisis más exhaustivo y exigente dirigido a la disminución del grado de error y el aprovechamiento de las capacidades propias de la condición humana. Esto permite, por ejemplo, un enfoque desde la biomecánica, la fisiología, la física, la medicina, etc.

Esta definición de objetivos nos lleva naturalmente a considerar la articulación de manera vertical y horizontal, pues si bien los saberes tienen un grado creciente de complejidad, también deben tener su interrelación y transferencia a fin de evitar la superposición de contenidos y permitir a su vez el desarrollo del pensamiento de manera crítica e integradora. Esto sería una manera de superar la concepción de las cátedras como compartimentos.

La articulación horizontal no se logra completamente ya que hay diferentes asignaturas que se ocupan de contenidos similares. Sin embargo lo que más nos preocupa es la posibilidad de que queden contenidos sin desarrollar suponiendo que serán analizadas por otra cátedra.

Son estos algunos aspectos considerados negativos de la constitución de las cátedras, por eso nace el modelo de departamentalización y el modelo modular a modo de brindar soluciones a los inconvenientes detectados en este sistema.

La articulación vertical ya debe manifestarse desde el plan de estudios, tanto desde la distribución de las asignaturas en cada año, como así también las correlatividades.

Si hacemos un poco de memoria podemos recordar que la Universidad intentó hacer una articulación entre las diferentes unidades académicas implementando el dictado en los cursos de ingreso las mismas materias para diferentes carreras, tal es el caso por ejemplo de la Biología para los aspirantes a ingresar en Educación Física, Medicina, Odontología, Ciencias Naturales, Bioquímica, o bien Matemáticas para los ingresantes a Física, Ciencias Económicas, Ingeniería, Arquitectura y otras.

MISIÓN DE LA UNIVERSIDAD

Dentro de las funciones de la universidad la docencia tiene el privilegio de ser una condición necesaria e irremplazable. No se concibe universidad sin docencia.

Debemos destacar que el modo de enseñar ha cambiado y es necesario que siga modificándose. Estamos en un nuevo siglo y los avances que se produjeron debemos aprovecharlo y es este nuestro desafío, el de pensar como docentes capaces de encontrar nuevos caminos para llegar a nuestros alumnos.

Según Ortega y Gasset en su libro “La Misión de la Universidad” argumenta la tarea docente como exclusiva de la universidad y se remonta a fines de la edad media, donde existía el maestro guiador para el acceso a los saberes legítimos de la época.

En nuestros días con la aparición de terciarios no universitarios que forman docentes que se desempeñarán laboralmente en el medio formal y no formal, con la correspondiente aprobación de los planes de estudio, según las reglamentaciones de las respectivas secretarias y ministerios provinciales y nacionales, relativizan el pensamiento de Ortega y Gasset.

Muchas veces la capacitación laboral no depende de la Universidad, o bien se hace de una manera paralela a través de cursos aislados o de instituciones no reconocidas que aprovechan alguna moda o auge o incluso el vacío dejado por ella; vacío algunas veces no intencional, sino producto de la lentitud de los trámites, burocracia interna, etc. Y otras de los intereses personales y/o comerciales de los que tienen el poder dentro de la universidad y verían comprometidos sus bienes al competir con una institución oficial universitaria.

Egresados de estos institutos tendrán luego a su cargo la formación de profesionales que podrán ejercer la docencia, creándose un círculo sin la participación de la universidad.

Ante esta situación el desafío de la universidad, según Randle, es otro mucho más amplio que la pura preparación profesional.

“La universidad no puede ni debe cultivar como exclusivo fin ni la preparación profesional ni el conocimiento especializado, sino la formación intelectual completa del universitario que solo así puede merecer tal nombre. Y para alcanzar ese objetivo no puede limitarse a una enseñanza de tipo repetitivo, sino que exige constantemente investigación original”. (1)

PROCESOS DE FORMACIÓN DEL DOCENTE UNIVERSITARIO

Debemos reflexionar sobre el ejercicio o practica docente y también aquí es interesante analizar la formación del docente universitario. Tenemos por un lado una formación disciplinaria y por otro una formación pedagógica.

La formación disciplinaria

Está determinada por el título de grado en primer lugar y reforzada por el interés personal de perfeccionamiento y relacionada con las condiciones de la propia disciplina; así por ejemplo encontramos disciplinas en las cuales los contenidos no tienen una gran movilidad y su actualización es muy lenta, a veces imperceptible. En otras la evolución es vertiginosa y el que no está atento y presto a los cambios no puede desempeñarse eficazmente en su faz profesional, que puede abarcar, o no, la labor docente.

En el primer caso puede generar en los docentes por lo menos tres reacciones: Conformismo. Actualización pedagógica. Investigación.

La resignación puede darse cuando los conocimientos adquiridos le permiten desempeñarse eficazmente en su labor profesional, ya que los contenidos a desarrollar son de baja complejidad o bien básicos para estudios superiores, incluso podemos decir que la programación no permite al docente enseñar más allá de eso, aunque su preparación le permita. También puede suceder que el docente haya logrado la titularización en el cargo y al encontrarse seguros en su puesto de trabajo no manifiesten la necesidad de actualización y perfeccionamiento.

Aquí queremos hacer una reflexión: ¿Es el concurso, por oprobioso que resulte, la mejor o única manera de demostrar una permanente actualización en conocimientos y contenidos? A su vez ¿Es posible que el concurso deje ver otras condiciones del docente?.

Al referirnos a la actualización pedagógica pensamos en un primer momento en aquellos docentes cuya disciplina no sufre una variación continua; pero consideramos que también abarca a aquellos cuyas materias tienen movilidad en sus contenidos pero desean conocer nuevas técnicas de transmisión y apropiación de los mismos. En tercer lugar están las profesiones que encontraron en la docencia un nuevo campo laboral.

La profesión docente amplió las funciones de los profesionales dentro de la universidad y por lo tanto dentro de la comunidad.

Nuestra intriga es conocer ¿qué de atractivo tiene para un trabajador de profesión liberal el desempeñarse en la docencia universitaria, sabiendo que la retribución económica es poca? ¿Acaso porque la universidad hace extensivo su prestigio a los profesionales que en ella trabajan? ¿Porque el ser profesor universitario enriquece el curriculum vitae personal? ¿O será tal vez por la falta de posibilidades laborales? O en el peor de los casos ¿Podemos considerar a la universidad como un seguro de desempleo?. Sea cual fuere el interrogante certero nos encontramos con un punto de inflexión en el hecho de que se requiere de una capacitación para realizar la función docente.

La formación pedagógica

La formación pedagógica va más allá de las experiencias áulicas; necesita de conocimientos didácticos que posibiliten la labor docente. El aporte de los posgrados en los últimos 10 años ha sido muy significativo, fundamentalmente en cantidad, ya que todavía algunos de ellos no llegaron a su fin y otros fueron modificándose durante su desarrollo, lo que impide realizar una valoración cualitativa.

Muchos de los programas de formación pedagógica destinados a docentes -a decir de sus programas- apuntan más al saber hacer que hacia el saber pensar. Es una forma de proveer al docente de herramientas –técnicas- sin su contextualización, que en definitiva será lo que le dará el valor correspondiente.

Esto lleva a que se valorice menos a la teoría que a la práctica, o para decirlo de otra manera, una sobre valoración de la práctica. Es común escuchar a los alumnos decir “… hay mucha teoría y poca práctica…”, “…falta aplicación en el medio profesional…", pero consideramos que es sumamente necesaria la conceptualización como un paso previo a la práctica. Es esta lo que permitirá disminuir los equívocos como así también tener los fundamentos para interpretar las conductas y canalizar las respuestas adecuadas a cada situación.

LA INVESTIGACIÓN EN NUESTRA UNIDAD ACADÉMICA

Los temas a tratar dentro del ámbito de la investigación son bastante complejos y variados, y en la bibliografía consultada se plantean problemáticas, que, en muchos de los casos son coincidentes en sus aspectos generales, pero que van cambiando de acuerdo a la política, la región, las distintas Universidades, las Unidades Académicas y hasta las organizaciones internas y de líneas de conducción de cada una de ellas.

Es muy claro que toda idea, innovación, propuesta o intento de cambio en materia de investigación, choca en algún momento con el obstáculo material, llámese infraestructura, recursos, tiempo, etc. que en el fondo pasa por la disponibilidad económica para la realización de los mismos. El que tenga el control de la variable económico – financiera es el que establecerá los lineamientos en los que por convencimiento, por obsecuencia o por obligación se alistarán todos los investigadores que no cuentan con esa autonomía.

También merece una reflexión la problemática del Docente – Investigador por imposición y no por vocación, que en definitiva trae aparejado un cumplimiento a medias en ambas tareas.

Cuando se realizan los Concursos Docentes, la aspiración central es la de conseguir un excelente docente. Pero luego se le “exige” que haga EXTENSIÓN, donde si se trabaja correctamente lleva más tiempo que la propia Cátedra, y por último pasa a ser INVESTIGADOR, dentro de su disciplina.

Es interesante la unión de estas tres variables en la visión que se le brinda al alumno a fin de que se ubique de manera más real en el contexto que le tocará actuar.

La tarea del investigador excede el cumplimiento horario (tan de moda en controlar, como si fuera sinónimo de eficiencia), y más aún pretendiéndose que consiga innovaciones en el campo especializado. El solo hecho de cumplir con la misma, restringe espacios a la verdadera dedicación que se le debe tener al alumno, a fin de que se pueda garantizar una sólida formación profesional y no una mera transmisión de técnicas.

El Docente –Investigador se debate en la problemática de la falta de tiempo, espacio, infraestructura, recursos, exceso de alumnos, avance geométrico del conocimiento y las ciencias, con la obligación de mostrar que en su Cátedra hay una buena relación (Numérica) Docente- Alumno, que realizó Talleres, seminarios etc., que realizó publicaciones y avances científicos (En revistas con referato), que estos son útiles, que se perfecciona constantemente, que participa en la vida Universitaria, etc. y un sinnúmero de obligaciones que realmente no puede cumplir.

Como si los problemas que enunciamos más arriba fueran pocos, vamos a dar algunas características de la investigación en nuestra especialidad.

La Educación Física, es una Ciencia, o Disciplina, o Actividad; (dejamos esta discusión para los filósofos)de características eminentemente prácticas, o por lo menos esa es la imagen que se tenía de la tarea desarrollada por el Docente de Educación Física. (Léase: el Profe).

Pero el avance en los campos del conocimiento también se dio en esta disciplina, que comenzó a relacionarse con las Ciencias de la Educación y la Psicología, a fin de interpretar y mejorar las cuestiones inherentes a la Enseñanza – Aprendizaje, a las teorías específicas del aprendizaje del movimiento y los factores que influyen en ellos; con las Ciencias Biológicas (Anatomía, Fisiología general y Aplicada, prevención y Rehabilitación, Discapacidad, etc. ), al adecuar esos procesos a las características y posibilidades del ser humano en crecimiento, diferenciación y desarrollo, con características individuales propias; con la Bioingeniería y la Biofísica, cuando analizamos el movimiento humano en su faz deportiva de alto nivel, con sofisticados elementos que permiten el aumento del rendimiento, en una sociedad donde un deportista destacado tiene a veces más reconocimiento que un estadista, un científico o un escritor; con la Sociología, la Filosofía, la Economía, la Política, los Medios de Comunicación y varios campos más.

Esta diversidad y a su vez la juventud de estas disciplinas hace que se carezca de Formadores de Investigación en este campo, de una historia de avances científicamente establecidos, de evaluadores de la actividad y de lineamientos institucionales definidos.

Cuando los trabajos son presentados ante organismos encargados de calificarlos, se parte de la dificultad de ubicación en un campo, ya que puede ser una Actividad relacionada con la Docencia, la Medicina y Ciencias de la Salud, la Informática y la estadística, de la Física y Biomecánica, etc. según sea el motivo del estudio.

En la planilla que elabora la Secretaría de Ciencia y Técnica, no existe un rubro específico para nuestra disciplina y como consecuencia, terminamos encuadrándonos en el rubro “OTROS”.

En el país existen muy pocas Instituciones Universitarias de Formación en Educación Física, y por los datos obtenidos, no existe ningún Docente en esta rama con categoría 1 y 2 o A y B; siendo los proyectos de esta Unidad Académica los únicos referidos a la disciplina específica.

Al no contar con una Historia y Estructura de Investigación Nacional, vamos subidos al vagón de cola de este tren, tratando de aprovechar todo lo que está por delante, a fin de acelerar los tiempos.

Este camino se ve dificultado por la diversidad de campos y de métodos de investigación que se pueden utilizar, y por lo tanto la diversidad de modelos a seguir.

Particularmente estamos abocados a la investigación relacionada con la eficiencia física en los deportes, para lo que ha formado un equipo que cuenta con especialistas en los principales deportes, y con apoyatura de las áreas de Informática, Medicina, Biofísica, Estadística entre las principales.

Este proyecto cuenta con la ventaja de ser el primero en esta temática en el seno de nuestra Universidad, pero también con la desventaja que los avances son mucho más lentos, ya que hay poco intercambio a nivel nacional, debido a que los que estudian esta problemática son entidades privadas con fines de lucro, y los foros de difusión y discusión no son Universitarios.

La investigación en el campo de la educación Física y el deporte, solo puede encontrar apoyo de organismos estatales relacionados con el deporte, o con Instituciones privadas muy fuertes; el primero carece de presupuestos para afrontar programas de avance y desarrollo y el segundo - en el contexto en el que nos encontramos - es cada vez más difícil de conseguir en nuestra provincia.

Conocidas son las políticas en este rubro que se limitan a algunos subsidios muy particularizados, y al asistencialismo.

Dado que no se participa del Programa de Incentivos, el avance es mucho menor de lo que debería ser, ya que cada hora dedicada al estudio, experimentación, o al análisis de datos, se superpone con las tareas habituales de cada uno de los integrantes.

Como no es nuestra idea tener una visión solo pesimista o frustrada de la cuestión, debemos decir que el lado positivo de esto es que todo avance, por pequeño que sea, es nuevo en la región, que no cuenta con trabajos propios, y todo lo que se recibe está basado en experiencias foráneas, y en muchos de los casos de países muy distintos al nuestro. Esto presenta la dificultad en los profesionales de tratar de adaptar con resultados inciertos, lo que en otros lugares es aplicado con éxito.

Un problema más sería el hecho de que al no contar normalmente en nuestra región con trabajos de este tipo, cueste en algunos aspectos, que tengan la aceptación que tiene una experiencia recibida en un libro, artículo o abstract.

Todo esto creemos, forma parte de una problemática distinta a las ciencias e investigación tradicionales o con historia, y la observación de lo que sucedió o sucede en otras disciplinas servirá para que los tiempos de adaptación se acorten considerablemente.

Como ciencia nueva en esta Universidad y en el ámbito Universitario del país, queda mucho camino por recorrer, tanto en la faz eminentemente técnica y científica como en la formal administrativa o legal o política.

BIBLIOGRAFÍA

R. Follari, E. Soms. Revista del Instituto de Estados Educativos. Bs. As. 1988

A. Diaz Barriga. Institucionalización Académica y Evaluación. Centro de Estudios de la UNAM. 1997

Ortega y Gasset. Misión de la Universidad. 1933

M de Ibarrola. La Formación de Investigadores en México. Universidad Futura. 1989

Escuela Universitaria de Educación Física. Universidad Nacional de Tucumán. Revista Gymnos Nº 19. 1992

Libro de Actas del Consejo Asesor de la E.U.D.E.F. 1992-1998.

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